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No regales tu arte · Entrega 01

No vendiste tu arte, vendiste un uso

Diferencia entre crear una obra, vender un servicio, licenciar uso y ceder derechos.

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Disclaimer fijo: Este contenido es educativo y está basado en experiencia profesional creativa. No reemplaza asesoría legal. Para contratos importantes, consulta con un abogado especializado en propiedad intelectual.

Muchos ilustradores y diseñadores trabajan sin contrato, sin licencia y sin claridad sobre sus derechos.

El cliente paga. El artista entrega. El proyecto se publica. Y todos asumen que eso significa que la marca puede hacer lo que quiera con la obra.

Pero no siempre es así.

Una cosa es vender un servicio creativo. Otra cosa es autorizar el uso de una obra. Y otra muy distinta es ceder derechos para que una marca pueda reproducir, modificar, imprimir, vender o explotar comercialmente tu trabajo sin volver a hablar contigo.

Ese es el punto que muchos creativos descubren demasiado tarde.

No todo pago significa cesión total

Cuando haces una ilustración, un personaje, una portada, un empaque, un lettering, una mascota corporativa o una gráfica para una marca, no estás entregando simplemente “un archivo”.

Estás creando una obra visual que puede tener valor comercial.

Puede usarse en redes. Puede imprimirse. Puede vender productos. Puede aparecer en empaques. Puede convertirse en stickers. Puede animarse. Puede transformarse en merchandising. Puede formar parte de una campaña. Puede incluso entrar en una colección digital.

Entonces la pregunta no debería ser solo: ¿cuánto cobro por hacerla?

La pregunta correcta es: ¿para qué se va a usar?

El uso cambia el precio

No es lo mismo una ilustración para un post de Instagram que una ilustración para 10.000 empaques.

No es lo mismo un personaje para una campaña interna que una mascota corporativa que la marca usará durante años.

No es lo mismo un arte para una portada que un diseño que se venderá en camisetas, stickers o productos físicos.

El tiempo de creación importa. Pero el uso comercial también.

Tres formas de vender tu trabajo

  1. Prestando un servicio creativo. El cliente te paga por crear algo específico para un proyecto específico.
  2. Licenciando una obra. Permites que el cliente use tu arte bajo condiciones claras: tiempo, territorio, canales, productos y límites.
  3. Cediendo derechos. Entregas derechos más amplios para que el cliente pueda explotar comercialmente la obra.

El problema aparece cuando haces la opción 3, pero cobras como si fuera la opción 1.

Qué deberías aclarar antes de entregar

  • Qué estás entregando.
  • Qué puede hacer el cliente con la obra.
  • Qué no puede hacer.
  • Por cuánto tiempo puede usarla.
  • En qué canales.
  • En qué país o territorio.
  • Si puede imprimirla.
  • Si puede vender productos con ella.
  • Si puede modificarla.
  • Si puede crear derivados.
  • Si puede usarla en campañas futuras.
  • Si tú puedes mostrarla en tu portafolio.
  • Si habrá crédito visible.
  • Si habrá regalías o porcentaje.

No es complicar el proyecto. Es profesionalizarlo.

Ejemplo simple

Una marca te pide una ilustración para una camiseta.

Puedes decir: “Te cobro por hacer la ilustración.”

O puedes decir: “Te cobro por la creación de la ilustración y por una licencia de uso comercial para aplicarla en una cantidad determinada de camisetas, durante cierto tiempo y en un territorio específico.”

La segunda frase cambia todo. Porque deja claro que no estás regalando tu obra. Estás autorizando un uso.

Frase final

No cobres solo por crear.

Cobra por el uso que tendrá lo que creaste.

Tu arte no pierde valor cuando lo entregas. Pierde valor cuando no defines tus condiciones.

Diseña o muere.

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